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Laboratorio de Acción contra la Pobreza

cdimarbella 0

http://bit.ly/1X0lCtT

Esther Duflo, profesora francoestadounidense del Departamento de Economía del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y cofundadora del Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-PAL), fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2015.

En el año 2003, fundó en Massachusetts  el «Laboratorio de Acción contra la Pobreza», junto al economista indio Abhijit Banerjee, sociedad desde la que ha articulado todo este proyecto. Sus ámbitos de actuación van desde la educación y la agricultura hasta la salud. Su misión es proporcionar la evidencia científica para que las políticas públicas y las acciones de ONG, fundaciones y organizaciones internacionales de desarrollo logren de una manera efectiva reducir la pobreza. Está formado por una red de 117 profesores afiliados de todo el mundo que dirigen las investigaciones y evaluaciones aleatorias, por lo que son conocidos como los “randomistas”, de “random”, “aleatorio” en inglés.

Sus investigaciones se centran en aspectos microeconómicos de países en vías de desarrollo, incluyendo el comportamiento de las familias, educación, acceso a financiamiento, salud y evaluación de políticas públicas.

Ha aplicado de forma original “métodos experimentales”  para evaluar la eficacia de las políticas contra la desigualdad económica y social, especialmente en África, Asia e Iberoamérica”.

Sus «experimentos» ha permitido demostrar, por ejemplo, cómo pequeños incentivos a la vacunación, como entregar un kilo de harina a las madres cuando llevaban a sus hijos, permitían una cobertura muy elevada de la medicación a un coste económico realmente bajo. Así, llegó a conclusiones como que ofrecer un saco de lentejas a la familia de campesinos indios del Rajastán que acudían a vacunar a sus hijos se mostró como un método eficaz.

Sus proyectos en materia de educación se han centrado en luchar contra las bajas tasas de asistencia escolar, tanto de profesores como de alumnos, una de los principales problemas en las escuelas del mundo en vías de desarrollo. Estos trabajos han permitido demostrar cómo entregar un simple tratamiento contra los parásitos en las aulas o unas charlas informativas a los padres sobre los beneficios de la educación pueden elevar las tasas de asistencia a un coste muy bajo. Sin embargo, aseguran, también se ha demostrado que proveer de materiales como libros de texto, cuadernos o lápices tenga algún impacto en el aprendizaje y exige un desembolso económico mucho mayor.

 

 http://bit.ly/1OnaIaK

La clave está en saber cómo hay que gastar el dinero, no cuánto”, señalaba en su libro “Repenser la pauvreté” (Repensar la pobreza).

“Hace medio siglo que gastamos dinero en los países en vías de desarrollo sin habernos preocupado de verificar si funciona o no, cómo y por qué”.

 

 

 

 

 

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